Twenty five, twenty one

 Hola a todos, bienvenidos a mi blog una vez más. Hace un par de días me terminé el drama Twenty five, twenty one, y el vacío que dejó en mi corazón y alma se mantiene. De hecho, todavía se me escapa alguna lagrima cuando escucho alguna canción del OST, sobre todo con la canción de Jaurim, que se titula igual que la serie y fue sacada en 2013, mucho antes de la serie, por lo que el director se podría haber inspirado en la canción para crear este gran drama.



Ha sido la primera vez que veía algo de Kim Tae-ri, y aunque al principio me chocó un poco que tuviese el personaje de una chica de 18 años cuando ella tiene 32, antes de que acabase el primer capítulo ya me tenía cautivado. La energía y alegría que transmite es fascinante, lo que la hace perfecta para el papel; de hecho, mi hermano vio un par de capítulos conmigo y cuando le pedí que adivinase la edad de Tae-ri, me dijo que como mucho tendría 21, lo que demuestra que se metió en su personaje de adolescente de lleno y lo supo mostrar a la cámara.

El actor principal masculino es Nam Joo-hyuk, al que conocí con Start-Up. Una de las razones por las que añadí el drama a mi lista para ver fue él, y no me ha decepcionado. En esta ocasión tiene un personaje mucho menos tímido y más maduro, por lo que también muestra un lado suyo más gracioso y carismático. Además, los dos protagonistas demuestran gran química, lo que se nota y agradece mucho.

El drama se desarrolla a finales del siglo XX, y narra la historia de Na Hee-do, una esgrimista adolescente que sueña con ser la rival de Ko Yu-rim (Bona de Cosmic Girls), la ganadora del oro con tan solo 17 años, pero su sueño se complica cuando debido a la crisis asiática de 1997 su instituto tiene que cerrar el club de esgrima, por lo que Hee-do hace todo lo posible para traspasarse al de Yu-rim. Por otro lado, también está la historia de Baek Yi-jin, cuya familia se desmorona cuando la empresa de su padre, que durante muchos años les había hecho muy ricos, quiebra y se ven obligados a separarse. Tras varios cruces, Hee-do y Yi-jin entablan una amistad muy especial, a pesar de que ella es una adolescente todavía y él ya ha entrado en sus veinte.

Creo que Twenty five, Twenty one ejemplariza a la perfección la magia que solo los dramas son capaces de tener; a pesar de no tener interés ninguno en la esgrima, la serie ha conseguido emocionarme y ponerme nervioso con cada combate. Es una historia de superación y de constancia, que motiva a esforzarse para cumplir nuestras metas y a no rendirnos frente a las adversidades, aunque a su vez también muestra la cara oscura de la vida, ya que es capaz tanto de brindarte oportunidades únicas como de arrebatártelas en un segundo, y que hay ocasiones en las que las cosas no salen como quisiéramos.

Para finalizar, la historia se cuenta desde la perspectiva de la hija de Hee-do en el presente, que descubre y lee los diarios de su madre de finales de siglo, lo que me parece muy interesante porque muestra como ha cambiado la vida de la protagonista con los años y como, por mucho que nos duela, dura para siempre. Espero que os haya gustado y que le deis la oportunidad que se merece al drama, hasta la próxima :).

"Todos los días no pueden ser una tragedia solo porque pierdes todos los días. Es fácil olvidar después de reír. Tienes que olvidar para seguir"

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